miércoles, 17 de febrero de 2010

en barquilla, por favor...

Nunca he entendido porqué existen personas que eligen una cajita para comer su helado, dejando a un lado la interesante, y para mi obligatoria, barquilla. Consumir helado en cajita (y perdónenme aquellos que se den por aludidos) es una de las cosas más tontas que pueden haber sobre la faz de este planeta.

Aunque corra el riesgo de ensuciarme, vale cada segundo, si puedo vivir la experiencia de tener completa libertad de agarrar una barquilla, sentir esa texturita y calidez del cono, y poder lamer, morder, o pellizcar con los labios el helado y sentir asi sus diferentes temperaturas y sabores, sin limitarme al bocado de una cuchara mientras sostengo un recipiente frío, sin olor ni sabor. 

¡Terminar un helado masticando esa textura crocante es una experiencia gloriosa, y encima de todo, es hasta más ecológica!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parecio muy sensual el post; por lo de textura, sabor y temperatura...algo asi como "De" ...Piel.
Eso!, lo dije! y que!?!
A. H.

Elia Mariel dijo...

jajajaja!
y me encanta que lo digas A.H.

Alejandro Ascuasiati dijo...

Yo creo que quien pide cajita algo oculta. (minimo un problema de esfintel nocturno)