lunes, 15 de febrero de 2010

Amor animi arbitro sumitur, non ponitur

El ángel, cargado de la energía que con rosas le había obsequiado su gran amor, se sintió en necesidad de compartir y repartir la alegría que hacía tiempo llevaba en el corazón escondida. Como en el cielo no era permitido y mucho menos bien visto que entre ángeles se amasen, decidió finalmente bajar a la Tierra y contagiar a los mortales del amor puro y desinteresado que explotaba en sus venas.

Un ángel con rosas pierde la razón en la Tierra. Cargando 6 rosas pasea en el paisaje nocturno de aquella calle colonial que en ausencia de bombillos en los faroles, estaba alumbrado por las luces que se filtraban desde los hogares donde aún no decidían irse a dormir.

Entrega una primera rosa a la doña que sentada en una silla custodiaba la única puerta abierta de toda la calle, y viendo la sonrisa que en ella provocó, el ángel se dio cuenta de que su recorrido se iba a poner cada vez más interesante. Otra rosa, para el obrero haitiano que apareció sorpresivamente entre la oscuridad y limpiaba sus brazos del polvo y el concreto,  aparentemente pasaría la noche allí mismo en esa acera, y aunque   su expresión delataba que no entendía de qué trataba o cuál era la intención oculta del obsequio, el ángel no se desanimó y siguió su recorrido aún con 4 rosas en mano. La siguiente rosa para el curador de la exposición, quien no se preocupó por agradecer la entrega del ángel, y una última rosa para aquel teatro que aunque cerrado dejó en una de las  aberturas de la pancarta que anunciaba el nombre del local y los próximos estrenos. Ya con sólo 2 rosas, el ángel decide conservar una y devolverle otra a su amor para tenerlas como símbolo de la historia de su unión y el viaje al único lugar donde tal vez algún día podrían expresar lo que escondían sus corazones.

Queriendo vivir para siempre en tierra de los mortales, pero asumiendo que era su responsabilidad regresar al hogar, el ángel empieza a desplegar sus alas escondidas cuando se percata de la presencia de unas lucecitas de colores que se filtran desde uno de los zaguanes del callejón. Atrapado por lo atractivo de las luces y como a esa hora ya no quedaba nadie despierto el ángel aprovecha para descansar sus pies adoloridos y nada acostumbrados a caminar, y vuela hasta el zaguán por donde se filtran los colores de un arbolito con lucecitas de colores, sobreviviente de las cenas navideñas y el día de Reyes. 

Con sus ojos vio un cochecillo, prueba de que allí vivía un niño, y escuchó una voz melodiosa que aparentemente cantaba canciones de cuna. -"Tal vez sea un Principito. ¡Qué divino!", pensó el ángel mientras sin dudarlo dejaba sacrificadamente su rosa del recuerdo en el zaguán de aquella casa que tanto le había cautivado. Con todo listo y llevándose la rosa que ofrecería de vuelta a su amor, el ángel partió de regreso a su hogar con una gran historia y una sonrisa en sus labios.

Dos días después, en una calle colonial triste, oscura y vacía, suena con el viento una hoja atascada que parece querer escapar de la silla que la tiene prisionera, aquella donde hace dos noches un ángel entregó una rosa a una señora. En la hoja, de un periódico matutino, se lee el titular que cuenta cómo fue encontrado, en una casa de la zona colonial, el cadáver de una mujer y su bebé asesinados por su esposo, luego de que al ver una rosa en el zaguán de la casa donde vivían, este último perdiera la razón y fuera dominado por la rabia y los celos, asumiendo que el regalo había sido dejado por un supuesto amante.

4 comentarios:

Luciano Luna dijo...

Situaciones envolventes como estas nos llevan cada día a negarnos hasta a sonreir al prójimo...
por el simple temor de que no seamos correspondidos con la misma gracias, por el temor de que puedan agredirnos por ofrecer nuestra ayuda...
porque la maldad nos asecha y el demonio se apodera de ella...
situaciones como estas, son las que vivimos y por la cual no hacemos nada...
que lástima que no podamos ser como ese ángel, llenarnos de valor y dejar lo que tenemos para ofrecerle al otro un momento... gracias Elia, por hacernos pensar.... felicidades...

Héctor Emilio (Motika) dijo...

Ufff, me encantó el argumento!

Elia Mariel dijo...

Gracias a ambos, y bienvenidos a este espacio :)

Alejandro Ascuasiati dijo...

Elia, que vamos a hacer contigo