Mostrando entradas con la etiqueta La Habana-Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Habana-Cuba. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de abril de 2011

La Obra Rupestre, patrimonio salvable integrado al conglomerado urbano

* Investigación premiada por UNESCO, Unión Latina y Centro León en el concurso "Conoce y Evalúa tu Patrimonio Inmaterial". Ensayo publicado por UNESCO, año 2009. París, Francia.
Proyecto presentado en el II Simposio Internacional de Arte Rupestre, año 2010. La Habana, Cuba.
Principales Obras Rupestres alrededor del mundo.
Las diferentes zonas donde encontramos obras rupestres no fueron elegidas al azar. Desde su concepción, la obra siempre ha estado vinculada al contexto que le rodea. Éste en muchas ocasiones ha evolucionado y cambiado, suceso que analizando los casos nacionales (República Dominicana), produce una desvinculación obra-contexto.

Estudiando los espacios que alojan obras rupestres en contextos como el entramado urbano de la ciudad de Santo Domingo, surgen inquietudes: ¿qué sucede con una obra cuyo contexto cambia, siendo el mismo un factor inherente a la consideración de la obra como patrimonio? ¿Acaso puede ser tomado un contexto alterado, como un valor cultural agregado a la obra rupestre? ¿Cómo puede trabajarse un espacio componente de un patrimonio intangible, obteniendo resultados positivos en el manejo y la administración de los mismos, buscando conservar, proteger y garantizar el uso del espacio integrándola de manera conciente a la urbe? 

“La Obra Rupestre: patrimonio salvable integrado al conglomerado urbano”, es un ejercicio que explora diferentes propuestas de integración para los espacios que alojan obras rupestres dentro de la ciudad de Santo Domingo, buscando respuestas efectivas que integren espacios de valor patrimonial, cultural, y ecológico a un contexto diferente al que los concibió.
Principales Obras Rupestres en Santo Domingo. Potenciales y necesidades del espacio
La geomorfología de la ciudad de Santo Domingo, conformada por terrazas de caliza paralelas a la línea de costa del Mar Caribe, ha permitido la presencia de una cantidad incontable de cavernas en toda la ciudad, y gracias a ellas, un significativo inventario de obras rupestres. 

Entre los puntos distribuidos por toda la superficie de la ciudad, hay puntos con calidad y vocación de tratamiento urbano, y con potencial para crear ese vínculo ya mencionado. Estos puntos son:

-Farallón Sur de la Cayetano Germosén y el Parque Mirador en el Distrito Nacional de Santo Domingo
-Cuevas de Santa Ana y de las Momias en el Conservatorio de Música del Distrito Nacional
-Farallón Sur-Oriental de Santo Domingo Este
Farallón Sur de la Cayetano Germosén y Parque Mirador Sur
Visión 2025
Estos puntos poseen una característica similar, y es que cada uno de ellos, a pesar del valor que como patrimonio poseen, han quedado vulnerables a los cambios y crecimientos de la ciudad y la ausencia de planificación y ejecución de proyectos concebidos en base a la importancia que representa tener un patrimonio como lo es el de la Obra Rupestre en un contexto urbano. La conformación y estructura física, funcional, espacial y perceptual de la ciudad borra o ignora las huellas de este medio sin importar el valor patrimonial que poseen. Esta especie de indiferencia ha producido ocupaciones informales, vandalismo, aislamientos y otras consecuencias perjudiciales para estas zonas. 

Un territorio no intervenido y no identificado su uso, es en nuestro país tierra de nadie, a pesar de que se quiera proclamar tierra de todos y para todos. Patrimonio es una acepción igualmente aplicable al legado cultural como a los recursos que nos presta la naturaleza a través del territorio.
Cuevas del Conservatorio de Música
Visión 2025
Es conveniente y coherente ligar la ciudad a aquellas obras que estuvieron estrechamente ligadas al entorno natural. La conservación del patrimonio es una respuesta defensiva al riesgo de su degradación o pérdida de derecho de su uso publico. Planificar estos espacios asegura este cometido y sirve como herramienta de promoción al desarrollo local y aporta a la conservación de las huellas con carácter de importancia para la relación de las generaciones con su historia y su entorno.

La clave, en términos urbanos, descansa en proponer, integrar, recuperar los espacios que rodean e influyen directamente los albergues de obras rupestres en el conglomerado urbano de Santo Domingo. Debe establecerse como objetivo, crear vínculos entre los elementos botánicos, faunísticos, espeleológicos y culturales que se conservan en el contexto de origen y la obra misma, con los elementos urbanos y sociales. Generar actividad complementaria con sentido positivo para la vida pública urbana ayuda al fin de priorizar tanto la conservación como el uso del patrimonio., garantizando así su promoción.

A través del rescate y revalorización de la Obra Rupestre se evidencia que la misma y su contexto son una unidad inseparable.


Farallón Sur-Oriental de Santo Domingo Este
Visión 2025

domingo, 28 de noviembre de 2010

Hasta luego Habana ! (último vistazo)

Sólo dormí tres horas. Son las 4 30 y bajo por el ascensor con mi maleta para hacer el check-out. Me esperan afuera; subo al vehículo y doy el último paseo por el Malecón. Allí todavía hay gente, tal vez son noctámbulos como yo. Hay familias, hay pescadores, hay parejas que aún no se han cansado de besar. Y estoy yo, que voy de paso y regreso a mi hogar con la inevitable nostalgia de dejar lo que tanto se ha disfrutado. Con apenas una semana extrañaré cosas de Cuba que anhelo en mi ciudad y en mi día a día. Esperando regresar algún día me voy con la tristeza de la partida pero con la alegría interior de quien quiere llegar a casa para compartir una formidable experiencia. Deseo, Cuba, que nos reúnamos de nuevo en el camino. Hasta luego!

sábado, 27 de noviembre de 2010

sobre el lomo del ángel (día 7 en La Habana)

Alfredo es el custodio de la Iglesia del Angel. Localizada apenas a dos cuadras del hotel donde me hospedo y no la visité hasta el último día. Allí lo conocí cuando al verme con mi camará se acercó y me dijo que podía tomar todas las fotos que quisiese y se ofreció para tomarme una junto a la pila bautismal de José Martí, en la que yo también aproveché para tomarle una foto a él.

Era mi último día en la Habana, había mucho que me faltaba por recorrer y tenía los ojos puestos en el primer punto, la Iglesia del Angel. Hacía frío y era el día más nublado de todos los que estuve en la ciudad. Luego de la pila bautismal Alfredo me ofreció subir hasta la torre de la campana de la iglesia pasando por el espacio donde cantaba el coro. Desde la techumbre del ángel pude observar una de las mejores vistas de la ciudad: La Embajada de España, el Museo de la Revolución y de Bellas Artes, el Malecón, La Refinería de Petróleo, El edifico Bacardí, el Capitolio... desde allí y con esa hermosa vista contenida por nubes grises conversamos Alfredo y yo durante buen rato. 
Aprovechó como todo cubano para decir lo linda que le parecía (si los dominicanos se caracterizan por "piropear" a las mujeres en la calle, los cubanos no se quedan atrás) y hablamos sobre las diferencias de significados de las palabras de acuerdo a las culturas hispanas, además de hablar sobre Arquitectura y Ciudad. Me invitó a recorrer los arbotantes de la iglesia desde donde también quiso tomarme montones de fotos. A mi despedida me dejó invitada a un café en un local cubano, y dijo que como paso facilito por cubana cuando yo regrese, se ofrecía a llevarme a todos los museos y cafeterías y decir que yo era su sobrina. Nos queda el café pendiente y la visita que me prometió para conocer a Eusebio Leal.

...una del corazón (día 7 en La Habana)

Gran Teatro Nacional y Hotel Inglaterra vistos desde el Parque Central,
 en el Paseo de Martí (Paseo del Prado)
Sentir la nostalgia de saber que en algún momento de tu historia estuviste donde hoy se posan mis ojos, mientras una cápsula cargada de sal quiere jugar a desbordarse sobre mi rostro, como lo hace la noche de estrellas que confundidas con la tenue luz de esta ciudad anuncian mi toque de queda.
Aquí me detengo a compartir tu presencia de cada día en La Habana, permanente, pero imaginaria.

martes, 23 de noviembre de 2010

la bomba atómica (día 3 en La Habana)

Hoy he entregado todos los paquetes que enviaron algunos amigos a sus conocidos y personas queridas de La Habana. Llevaba en mi maleta un sinnúmero de artículos que sería muy extraño que alguien los enviara a República Dominicana (o eso creo yo) pero para los cubanos no sería nada raro. Algunos de ellos tenían más sentido sentimental que de necesidad, pero el caso es que la combinación de todos estos hubiese resultado en algo peor que una bomba atómica. Aquí va la lista:
- 2 potes de queso parmesano
-un sobre de fotografías artísticas
- una funda de comida de gato
-un pote de detergente para fregar
-brillos para fregar
-una caja de calditos de pollo
- un pote de cremora
...entre otros similares que ya no recuerdo.

Fue muy significativo para mí llevar cosas para gente que ni siquiera conocía en La Habana, aunque aún no entiendo la razón de sentirme así. Quizás ha sido por fungir como puente entre personas que no se ven desde hace un tiempo o simplemente por abrirme la oportunidad de a través de un presente, conocer gente nueva.

lunes, 22 de noviembre de 2010

los bici-taxi (día 2 en La Habana)

En La Habana existen medios de transporte pintorescos. Al tradicional almendrón (el equivalente al carro público en República Dominicana) se le suma la atracción de lo elegantemente viejos que pueden llegar a ser estos vehículos. Están también los coco-taxi, pequeñas cápsulas donde caben aparentemente no más de dos personas, y se usan con fines turísticos. A estos le siguen otros medios más tradicionales como los coches que podemos ver en nuestro malecón, las guaguas similares a la OMSA o aquellas de dos pisos tipo Londres, también utilizadas por  turistas.

Un bici-taxi es otro de los medios de transporte que se pueden utilizar en La Habana y es al mismo tiempo el que más me llamó la atención. Consiste en una bicicleta que pedalea el chofer cargando una especie de carreta donde se sientan los pasajeros. Cobran en pesos cubano, y no tienen permitido transportar turistas, será por seguridad ante la "precariedad" del medio de transporte o simple estrategia político-económica, asúmanlo ustedes como quieran.

Como paso por cubana sin abrir la boca, acompañada de Divaldo me subí en uno en la esquina de mi hotel, saqué mi cámara y empecé a grabar el recorrido mientras conversaba, hasta que el chofer dándose cuenta de mi acento giró la cabeza y fue sorprendido por mi camarota, a lo que reaccionó entre nervioso y sorprendido diciendo que por favor apagara y guardara esa cámara.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Qué vola Habana? (día 1 en La Habana)

Tenía 5 años sin salir del país, todo por una carrera que me absorvió al 176% la mente... y los bolsillos. A pesar de que mis planes de principios del año establecían mi reencuentro con fronteras extranjeras un poco más lejanas que en el país que terminé hoy, resulta que las oportunidades que han abierto mis proyectos personales me llevaron hacia otro destino.

Se presentó la oportunidad de conocer Cuba a mediados de este año, cuando fui invitada por el Instituto de Antropología de La Habana a ser ponente en el II Simposio Internacional de Arte Rupestre. Presentaría el proyecto de investigación que en el 2009 fue premiado por la UNESCO, el Centro León y Unión Latina, sobre la obra rupestre de la ciudad de Santo Domingo y cómo pueden integrarse los espacios que la contienen  a la dinámica urbana.

Llegar a La Habana me hizo encontrarme con un aeropuerto de escala y composición mucho más agradable que el nuestro, lo cual fue una muy buena impresión (salió mi primera sonrisa). Fui recibida por Divaldo Gutierrez Calvache, investigador de arte rupestre y miembro del Instituto. Inmediatamente conocí al resto de dominicanos que representaban el país en  el Simposio que se desarrollaría durante los próximos 5 días (Glenis Tavarez, Odalis Rosado y Rafael Puello) y nos dispusimos a salir hacia la ciudad, Divaldo y yo en un vehículo separado del resto del grupo.
Ahí estaba yo, montada en un vehículo ruso, de esos que son una reliquia y se pueden ver comunmente en Cuba. Mi primer paseo por las avenidas me enseñaron las campañas pro-revolución:
- Ante la crisis mundial capitalista, no tenemos otra posición que unirnos para enfrentarla
- Vamos bien (con una foto de Fidel)
- Presos injustamente por su lucha contra el terrorismo (con foto del caso de los presos cubanos sentenciados en el 2001)
...

Esto si que va a estar bueno! Para darme cuenta sólo me hizo falta ese primer paseo, la calidez de Divaldo que me hacía sentir como en casa, y el primer vistazo al Malecón, donde se reúnen los domingos montones de personas a dejarse sorprender por alguna ola traviesa que moja hasta la avenida, o simplemente para ver el atardecer o esa luna llena magnifica que vi saliendo desde el faro del Castillo de los Tres Reyes del Morro. 

Me registré en el hotel, localizado en La Habana Vieja, apenas dejé mi maleta y me fui con Divaldo y Eduardo (el dueño del vehículo ruso) para Playa, uno de los barrios de la ciudad de La Habana. Conocí a la esposa de Divaldo y a su hija/ciclón de 3 años Laura. Nos fuimos a casa de Pepe y me despedi de Eduardo sin saber que no lo volvería a ver durante mi semana. 

En casa de Pepe se quedaban los demás dominicanos, todos estos (cubanos y dominicanos) eran viejos amigos y yo la única nueva del pelotón. Pusimos a Silvio Rodríguez, probé la cerveza Cristal y cerramos la noche con la primera cena: arroz con grí (o sea, moro de habichuelas) carne y papas. Divaldo me dio todos los tips para empezar mi semana en La Habana y William, en un carro menos encantador pero más moderno que el primero (de estos hay más de los que esperaba en Cuba) me llevaron de vuelta al hotel, no sin antes recorrer de nuevo El Malecón, que parecía decirme, "asere, qué vola?" mostrándome ese encanto particular que empezaba yo a descubir durante los próximos 8 días.